
Si el domingo se habían afanado los deportistas sin premio, tras el descanso del lunes, con agua suficiente y sol, los salmones dieron la bienvenida a los pescadores con el primer plateado de la temporada.
La fortuna sonrió en el Pozo de Chelo (no confundir con La Balsa), postura donde, a las diez y media de la mañana, con miñoca y quisquilla 'a la astuariana', Juan consiguió engañar a una pieza de 5,6 kg y 83 cms. Una hembra recién entrada en el río coruñés.
Fue guiada y precintada por un agente y un vigilante del servicio de Medio Ambiente y se convierte en el acicate y la 'gasolina' para los afortunados que disponen de un permiso de pesca para los próximos días en el único río salmonero de la provincia de A Coruña.
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